El verdadero legado del Mundial 2026: infraestructura, movilidad y nuevas oportunidades inmobiliarias
- Mercana

- hace 17 horas
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Terminó la participación de México como sede de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Más allá de la emoción deportiva, el torneo representa una oportunidad para evaluar si las expectativas económicas generadas durante años realmente se traducen en beneficios tangibles para el país.
Pero antes hagamos un breve repaso de lo que ha implicado traer la Copa Mundial a nuestro país.
Mientras los países sede ponen los espacios, la infraestructura, la logística y realizan una fuerte inversión en estos rubros, es la FIFA quien se lleva la mayor parte de los ingresos directos que genera el torneo, como derechos de transmisión, venta de boletos y los patrocinios globales.
Los anfitriones por su parte se quedan con los ingresos indirectos como turismo, consumo, visibilidad internacional e infraestructura mejorada y esto último es de lo que hablaremos hoy.
En noviembre de 2025 la presidenta de México Claudia Sheinbaum anunció que se esperaba una derrama económica de entre $1,800 y $3,000 millones de dólares y también se mencionó de un arribo de 5.5 millones de visitantes a nuestro país, por lo que se realizó una inversión en un plan integral para fortalecer la infraestructura de aeropuertos, carreteras, vialidades y en temas de seguridad y protección civil.
Pero ¿cuánto y en qué se ha invertido?
La Ciudad de México ha concentrado la mayor parte de las inversiones asociadas al Mundial 2026. De acuerdo con información del gobierno capitalino, se han destinado más de 23 mil millones de pesos a más de 2,000 proyectos de infraestructura y mejoramiento urbano.
La principal partida corresponde a obras hidráulicas, con una inversión cercana a los 7 mil millones de pesos, destinadas a mejorar el suministro de agua y la infraestructura de drenaje. En segundo lugar, se encuentra la movilidad y el transporte público, con cerca de 5,800 millones de pesos invertidos en la modernización del Metro, el Tren Ligero y el sistema de Trolebús, además de la incorporación de 17 nuevos trenes ligeros.
Adicionalmente, se destinaron alrededor de 2,600 millones de pesos a programas de repavimentación e iluminación de vialidades. Entre las obras más relevantes destacan la rehabilitación de más de 600 proyectos de agua y drenaje, la pavimentación de 250 kilómetros de calles, la construcción de más de 100 kilómetros de infraestructura para electromovilidad y diversas mejoras en espacios públicos, escuelas, mercados y centros deportivos.
A estas inversiones se suma la remodelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, con una inversión federal de 6,500 millones de pesos orientada a mejorar la capacidad operativa y la experiencia de los visitantes durante el torneo.
Por su parte, el gobierno de Nuevo León ha trabajado en 34 proyectos estratégicos con el objetivo de convertir a Monterrey en una de las sedes mejor preparadas del Mundial 2026. La apuesta principal ha sido la movilidad urbana y la conectividad metropolitana.
Entre las acciones más relevantes destaca la construcción de las líneas 4 y 6 del Metro, obras que permitirán duplicar la extensión de la red de transporte masivo de la ciudad y que concluirá totalmente en 2028. Asimismo, el estado ha impulsado una profunda renovación del transporte público mediante la incorporación de una flota cercana a los 4,000 nuevos autobuses y más de 500 paraderos.
Las inversiones también incluyen la modernización del Aeropuerto Internacional de Monterrey, la creación de corredores verdes, mejoras en espacios públicos y el fortalecimiento de la infraestructura de seguridad. De acuerdo con el gobierno estatal, el conjunto de proyectos asociados al Mundial representa una inversión cercana a los 150 mil millones de pesos y busca dejar un legado permanente en materia de movilidad, conectividad y desarrollo urbano para la zona metropolitana de Monterrey.
Jalisco, por su parte, ha apostado por una renovación urbana, adecuaciones deportivas y el fortalecimiento de la conectividad entre el Aeropuerto Internacional de Guadalajara, el estadio y los principales corredores turísticos en la Zona Metropolitana. De acuerdo con el gobierno estatal, la inversión supera los 12 mil millones de pesos.
Entre las obras más importantes se encuentran: la modernización de la Carretera a Chapala, ampliaciones del Macro Periférico y la mejora de los accesos al estadio Guadalajara, la creación de la línea 5 (sistema de autobuses rápidos) Macro Aeropuerto que con 9 estaciones conecta a 5 municipios (Tlajomulco de Zúñiga, El Salto, Tlaquepaque, Guadalajara y Zapopan).
Aunque las inversiones varían entre las tres sedes, todas comparten un mismo objetivo: aprovechar el Mundial como detonador de proyectos urbanos de largo plazo. En otras palabras, el Mundial ha funcionado como un catalizador de obras que, en muchos casos, ya formaban parte de los planes de desarrollo de las ciudades sede.
En el mercado inmobiliario existe un principio ampliamente conocido: la infraestructura crea valor. Cada nueva línea de transporte, vialidad o mejora en la conectividad modifica la forma en que las personas se desplazan, consumen y eligen dónde vivir o trabajar. Con el tiempo, estos cambios suelen traducirse en una mayor demanda de ciertos corredores urbanos, impulsando la actividad comercial y el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios.
Más allá de la derrama económica inmediata, lo que dejan estas inversiones es un mapa de dónde se está redibujando el valor urbano en las tres sedes. La modernización del Metro, el Tren Ligero y el sistema de Trolebús en CDMX, las nuevas líneas de Monterrey o el corredor Macro Aeropuerto en Guadalajara no son obras que desaparecen con el torneo: son ejes de movilidad que durante los próximos años podrían generar mayor oportunidad de ubicación para el retail, gracias al alto flujo de personas, y mayor plusvalía para algunos proyectos inmobiliarios por la creciente accesibilidad y servicios.
Para quienes toman decisiones de expansión o inversión en estas ciudades, vale la pena mirar estos corredores no como el legado del Mundial, sino como el nuevo mapa de accesibilidad y demanda que probablemente definirá la localización del retail, el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios y las oportunidades de inversión durante los próximos años.




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